Es increíble pensar que por tantos años la gente celebró las Navidades ÚNICA y EXCLUSIVAMENTE como una fiesta religiosa. Sin embargo, recientemente hemos adoptado costumbres que no están relacionadas con la iglesia y la tradición cristiana en lo absoluto. Durante la Edad Media, en Inglaterra, los cristianos celebraban las Navidades y era la época que definitivamente traía más alegría y comunión en todo el año.
La celebración navideña que llevamos a cabo en Estados Unidos y en la mayoría de las ciudades grandes de Latinoamérica son una combinación de varias costumbres y tradiciones que provienen de diferentes culturas europeas y en algunos países, tales como República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, hasta se notan influencias africanas. En nuestro caso, como cristianos que somos, sería bueno y provechoso eliminar al menos las más nocivas de estas tradiciones y costumbres de nuestra celebración. Cualquier cosa que no dé la gloria a Cristo debe ser eliminada.
Dicho esto, es bueno dejar claro que no debemos caer en extremos. En los países latinoamericanos existe gente que son como los fariseos de los tiempos de Jesús, que creen que la santidad es externa, mientras en su corazón está lleno de orgullo. “¡Yo soy santo!”, es lo que dicen. No estando conscientes que la santidad solamente se obtiene mediante la limpieza del corazón, no gracias a las apariencias.
Pastor Dawlin A. Ureña












0 comentarios:
Publicar un comentario