Me gusta concentrarme en
el nacimiento de Jesús porque, seamos sinceras, sin Su nacimiento no habría
muerte. Él vino a salvarnos, para morir en nuestro lugar por nuestros pecados
en una vieja cruz rugosa. Sin ambos, el nacimiento y la muerte, la pena de
nuestros pecados no se podía pagar.
Así que celebramos su
nacimiento y la forma en que Dios escogió para rescatarnos. Dios vino, no como
un rey en guerra sino como un bebé inocente. La esperanza del mundo vino a
nosotros envuelto en pañales, acostado en un pesebre. El Único sin pecado vino
a los pecadores, porque a pesar de que no lo amábamos, Él nos amó de todos
modos.
Este es el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en
que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros
pecados. 1
Juan 4:10
El Único Perfecto entró en
nuestro imperfecto y roto mundo. Un mundo que necesita desesperadamente la
esperanza que Él extiende a todos y cada uno de nosotros, independientemente de
nuestro pasado, nuestra edad, nuestra raza, o de nuestras posesiones materiales.
Él vino a rescatarnos a todos. Si te encuentras cuestionando el amor de Dios,
medita sobre esta verdad. Él vino a rescatarte. Si Él no hubiese amado, El no
habría rescatado. Si Él no hubiese amado, Él no habría muerto.
Así que vamos a abrazar la
esperanza del nacimiento de Cristo en el umbral de nuestras vidas en esta época
de Navidad. El don de la esperanza de un mañana mejor. El don de su presencia
constante.
A pesar de que no siempre podemos comprender cómo Él trabaja o por qué, Él permite que algunas cosas y otras no, ser alentados con el versículo de hoy:
A pesar de que no siempre podemos comprender cómo Él trabaja o por qué, Él permite que algunas cosas y otras no, ser alentados con el versículo de hoy:
-Jeremías 33:14-15-
“He aquí vienen días, dice Jehová, en que haré cumplir la promesa
de gracia que le hice a la casa de Israel ya la casa de Judá.”
“En aquellos días y en aquel tiempo
haré brotar un renuevo justo de la línea de David;
él hará lo que es justo y recto en la tierra. “
“En aquellos días y en aquel tiempo
haré brotar un renuevo justo de la línea de David;
él hará lo que es justo y recto en la tierra. “
Dios nunca olvida sus
promesas. Aunque puede tomar tiempo para verlas llegar a buen término, no
olvides nunca que Dios es un cumplidor de promesas. Él hace lo que dice que va
a hacer, en su tiempo y en su propia manera especial. Jesús es el renuevo justo
que brotó de la línea de David y su llegada valió la pena la espera.
Del último y olvidado hijo de Isaí surge una tierna rama que
crecerá hasta convertirse en una corona de espinas… una cruz rugosa…tu escalera
de regreso a Dios.
Jesús va a llegar a extremos imposible para rescatarte.
Ann Voskamp – El Regalo Más Grande
Esta Navidad estoy
celebrando a mi Salvador.
Fuente: GoodMorningGirls.org - Traducido por Joanna Pérez de Merino













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